La Innovadora Gestión de Desechos en Agroindustrias González: Transformando estiércol en energía y abono orgánico

En Agroindustrias González entendemos que la sostenibilidad no solo se trata de cuidar el medio ambiente, sino también de aprovechar al máximo los recursos que producimos. Un claro ejemplo de esto es nuestra eficiente gestión de los desechos generados por la cría de cerdos, en la que convertimos lo que muchos ven como un problema en valiosos recursos: metano para calefacción y biol, un fertilizante orgánico de alto valor.

Cada kilo de carne de cerdo que producimos genera entre 3 y 4 kilos de estiércol. Este subproducto, lejos de ser un contaminante, se transforma en un abono útil a través de un proceso controlado. Para lograrlo, utilizamos un biodigestor anaeróbico de múltiples etapas. Aunque la tecnología no es nueva, nuestro enfoque innovador optimiza el proceso de descomposición de los desechos.

El biodigestor es una piscina cerrada donde el aire no entra, permitiendo que bacterias anaeróbicas descompongan el estiércol de manera eficiente. Este proceso produce metano, un gas combustible que usamos para calentar las maternidades y lechones, un proceso clave para mantener a los cerditos  en un ambiente cálido y cómodo. Así, aprovechamos todo el potencial de los desechos sin generar impacto ambiental negativo.

Pero eso no es todo. Después de la descomposición, obtenemos biol, un fertilizante líquido que es un verdadero aliado para la agricultura. Su uso en pequeñas cantidades estimula el crecimiento de las raíces de las plantas, ya que las bacterias liberan nutrientes esenciales al entrar en contacto con el suelo. Este abono no solo es ideal para cultivos como el café o en nuestras propias fincas, sino que también es muy apreciado en florícolas, donde se utiliza para fortalecer las plantas.

La producción de biol es constante, con una generación diaria de entre 5 y 10 metros cúbicos. Gracias a su alta concentración, este fertilizante tiene un gran valor comercial, y además, lo donamos a agricultores vecinos que lo utilizan en sus potreros y jardines, donde también se ha demostrado ser altamente efectivo.

Nuestras granjas en Borja y Lago Agrio, están diseñadas para ser eficientes en el uso del agua y sin riesgo de contaminación. Gracias a la estructura de los biodigestores, los desechos no se filtran hacia los ríos, sino que se transforman en productos útiles que ayudan a la comunidad y al entorno.

El proceso de tratamiento es continuo y muy controlado. Cada día, los desechos entran en las cámaras del biodigestor y después de 15 días de proceso, se convierten en biol listo para ser utilizado, sin que se desperdicie ni un solo recurso.

“Nos enorgullece que nuestra experiencia en el manejo de desechos sea un modelo a seguir en la industria. Desde nuestro primer biodigestor, creado como proyecto de colegio, hasta el perfeccionamiento del biodigestor de múltiples etapas que hoy utilizamos, seguimos demostrando que los desechos no solo deben ser gestionados, sino también aprovechados para generar valor y bienestar”, señala Jorge González, gerente de Agroindustrias González y creador de este sistema.

Con esta gestión innovadora, no solo cuidamos el medio ambiente, sino que también contribuimos a la economía circular, transformando los desechos de nuestra producción en energía y abono que benefician a todos. ¡Porque para nosotros, cada recurso cuenta!